¿SOMOS LA NUEVA ATLÁNTIDA?

¿SOMOS LA ATLÁNTIDA?

No dejo de pensar en las últimas semanas en las noticias que van cayendo lentamente, de forma discreta, sin hacer ruido, pero quizás buscando crear un cierto ideal subconsciente.

Admito que desde hace años soy un firme defensor de la idea que sostiene que en la creación de empleo, lenta e inexorablemente, el desarrollo tecnológico está provocando un daño irreparable. Los mismos años que vengo creyendo que se deben de estar desarrollando sistemas y planes de contingencia para ese momento, duro y sobre todo enigmático, en que el hombre sea definitivamente sustituido en sus quehaceres laborales por máquinas.

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En enero el informe del World Economic Forum, más conocido como el Foro de Davos, hablando de una recesión de aquí a cinco años por la implementación de nuevos procesos de automatización y dibujando un futuro laboral solo halagüeño para los que manejen conocimientos técnico-informáticos, con unas previsiones de siete millones de empleos que desaparecerán en las diecisiete economías más importantes para 2020. Luego vienen diversos estudios que calculan que en las próximas tres décadas se destruirán en torno al 50% de los puestos de trabajo existentes. Y leo recientemente el informe de CaixaBank Research que dice que según sus estudios, nuestro país perderá como consecuencia del desarrollo de la Big Data y la Inteligencia Artificial un 43% de los puestos de trabajo actuales.

Es cierto que hay opiniones que defienden una correlativa creación de empleos que compensaría la pérdida pero esta, de producirse, no tendría cabida si lo que se produce es una sustitución del hombre como fuerza de trabajo. Y a ello nos conduce la inteligencia artificial.

Por otro lado no es necesario que se sustituyan a todos los trabajadores o se destruyan todos los empleos, a partir de un cierto porcentaje el sistema actual, basado en la producción y el consumo, quebrará y entrará en barrena.

No voy a entrar en un análisis profundo de estos estudios. Ni es mi campo ni me siento con fuerzas para realizar el esfuerzo, pero no puedo dejar de pensar en los diversos elementos que se verán afectados por este nuevo escenario, ya que se pone en juego el mantenimiento de la estabilidad económica, la necesaria intervención de los agentes públicos para sostener a la población que no podrá trabajar, en suma ¿un completo cambio del paradigma económico y social que estamos viviendo?

Sin asumir posturas catastrofistas o apocalípticas, aunque a nivel subconsciente ahí están, no puedo dejar de pensar en el post que publiqué sobre el mito de la Atlántida.

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Para la mayoría de los que estudiamos el mito atlante con objetividad, dejando una mínima posibilidad a la veracidad del relato platónico, se trataría de una alegoría que el filósofo griego utilizó con el ánimo de dar una lección sobre el egocentrismo de los hombres, que cuando consiguen dominar la ciencia, la técnica y a sus semejantes empiezan a querer más y más, hasta que son castigados por los dioses por su soberbia.

Nuestra civilización, en su estado actual, está próxima a llegar a ese punto en el que seremos capaces de hacer cualquier cosa sin tener que hacerla por nosotros mismos, para eso estarán las máquinas que habremos diseñado. Máquinas que serán mejores, más fuertes, más listas, más rápidas que nosotros.

Y en ese momento, en que no seamos necesarios para producir bienes, prestar servicios o resolver problema alguno nos convertiremos en un elemento más del ecosistema terrestre. No aportaremos nada a nuestro entorno, solamente consumir medios para alimentarnos, calentarnos, enfriarnos, curarnos, divertirnos y para recoger todo lo que vamos generando en esos procesos.

fiesta-romanaY nuestras creaciones, maravillosas máquinas dotadas de inteligencia artificial, asumirán con gusto la labor de realizar todas aquellas tareas que nos vengan en gana aunque en sí mismas no aporten nada a nuestro entorno, solamente a nosotros geniales humanos creadores de máquinas supereficientes.

¿Nos convertiremos en unos obesos consumidores de ocio mientras el estado, o lo que surja en su sustitución, nos provee, gracias a las máquinas, de nuestras elementales, y puede que no tan elementales, necesidades?

¿Dejaremos de estudiar e investigar al no ser necesario para nuestra subsistencia? ¿Abandonaremos la cultura para centrarnos en los realities y el fútbol?

Puede que nos dirijamos a una vida en la que el ocio y la elevada longevidad sean el eje. Pero para llegar a eso serán necesarios importantes cambios a nivel social y político, y la cuestión es si nuestros líderes estarán a la altura y nuestros sistemas puedan adaptarse a los cambios a la misma velocidad que los avances tecnológicos se implementen en nuestras vidas.

47523-620-282Puede que nuestra civilización no desaparezca de la noche a la mañana, como la Atlántida, gracias a la gestión del problema, pero puede que el resultado, aun lentamente, paradigma tras paradigma caído, sea similar al de la civilización atlante.

El tiempo dirá, pero no dejo de pensar: ¡Ufff si nos toca!