El manuscrito Voynich

 

EL MANUSCRITO VOYNICH

 

Páginas del manuscrito

En mi artículo Grimorios y libros de poder mencionaba entre la categoría de libros extraños el que da pie a esta nueva entrada, el Manuscrito Voynich, un tratado para el que cualquier intento de definición se queda corto. Leí en una ocasión una publicación que hablaba sobre este libro y suscribo lo que planteaba: ¿quién fue el genio, o el sádico que lo escribió, que ha sido capaz de mantener en vilo a cientos de criptógrafos e investigadores de todo el mundo?

En los tiempos de la informática, la criptografía digital, nadie hasta la fecha ha sido capaz de descifrar el extraño idioma en el que está escrito ni identificar de una manera fiable los dibujos que lo ilustran. Un enigma en modo superlativo.

Este fracaso en el descifrado del manuscrito le ha convertido en una suerte de Santo Grial para muchos esoteristas y amantes de las conspiraciones. Un misterio insondable para la ciencia que se muestra incapaz de explicar qué es lo que esconde en sus páginas.

Sin ningún género de dudas es uno de los libros más raros conocidos hasta la fecha. Carece de título, de fecha de elaboración y de la identificación de su autor. Estamos ante una obra de extrema complejidad y que necesitó de muchas horas para su ejecución.

Representación de plantas

¿Por qué tanto trabajo? ¿Qué propósito se esconde bajo tanto misterio? Una de las cuestiones que permitiría centrar algo el debate sería conocer la autoría del manuscrito, pero incluso en esa cuestión el secreto no ha podido ser desvelado. Muchos son los señalados como autores materiales del mismo, pero todas las teorías presentadas hasta la fecha tienen que ser desestimadas.

La sensación con este manuscrito es de perplejidad y frustración. Nos encontramos ante un misterio que arroja pocas evidencias y multitud de interrogantes. Pero vayamos por partes.

 

 

EL DESCUBRIMIENTO. WILFRED VOYNICH.

El volumen adquiere notoriedad gracias a Wyilfryd Michal Habdank-Wojnicz, nacido en Lituania en 1865, donde se convirtió en químico y farmacéutico. Por ciertos problemas políticos terminó encarcelado y más tarde emigraría a Alemania y, posteriormente, a Gran Bretaña donde se estableció como comerciante de libros antiguos y raros, y cambió su nombre por Wilfred Voynich.

En 1912, durante un viaje por Italia a la búsqueda de libros para su negocio, recaló en el colegio jesuita de Villa Mondragone, una residencia que en su día perteneció a la familia Borghese, cerca de Roma. Los monjes, que presuntamente pasaban ciertos apuros económicos, le ofrecieron una serie de volúmenes entre los que destacaba un libro extraño, con múltiples ilustraciones enigmáticas y escrito en una desconocida lengua.

Wilfred Voynich

A su regreso a Londres fotografió algunas páginas del volumen y las envió a prestigiosos lingüistas de la época para su análisis, sin que obtuviera ninguna respuesta positiva al enigma que planteaba aquel intrigante ejemplar. Ningún experto pudo descifrar ni aventurar qué se escondía en aquel extraño idioma.

En 1914 Voynich trasladó su residencia a Nueva York dando a conocer el manuscrito al público en 1915. Hasta el momento de su muerte en 1931 dedicó, sin éxito, todo su empeño en encontrar la respuesta al enigma planteado por el volumen.

El manuscrito pasó a ser propiedad de su viuda Ethel Boole Voynich quien en 1961 lo vende a Hans Peter Kraus, un anticuario de Nueva York que intentó revenderlo sin éxito. Finalmente lo donó a la Universidad de Yale, donde descansa actualmente, en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos con el número de catálogo MS408, junto a multitud de libros raros y extraños, como el mapa de Vinlandia, al que le dediqué hace tiempo uno de los artículos de este blog.

 

DESCRIPCIÓN DEL MANUSCRITO

Este misterioso volumen es un libro de 23,5 centímetros de alto y 16,2 de ancho, de apenas 252 páginas y unas treinta mil palabras. Las páginas están numeradas y la ausencia de algunos números permite saber que faltarían al menos veintiocho páginas. La mayoría de los expertos coinciden en que la numeración se realizó con posterioridad a su elaboración, probablemente por alguno de los propietarios que tuvo el libro antes de Voynich.

La mayoría de las páginas se encuentran iluminadas, es decir con ilustraciones. Solo treinta y tres páginas carecen de ellas y contienen exclusivamente texto. Por la posición de la escritura, pisando algunas de las ilustraciones, se deduce que primero se realizaron estas y después se añadió el texto.

Ilustración de mujeres en actitud desconocida

Las ilustraciones no solo resultan extrañas, la mayoría son inidentificables o se desconoce lo que pueden representar realmente. Aparecen plantas exóticas, estrellas, figuras humanas extrañas y el texto es totalmente desconocido y, hasta el momento, inexpugnable para toda la pléyade de especialistas en cifrado y encriptación que han intentado desentrañarlo. Incluso la NSA se empeñó en la tarea sin éxito (o dijeron no haberlo logrado).

En el año 2009 los análisis realizados por especialistas de la Universidad de Arizona, revelaron con la prueba del radiocarbono que los pergaminos del volumen serían de entre 1404 y 1438. Y los análisis a la tinta realizados por el equipo de McCrone, indicaban que la tinta hubo de ser aplicada poco después de la creación de los pergaminos.

La encuadernación se considera que es posterior a la fecha de elaboración del manuscrito, pero queda claro que, en lo que respecta al contenido, estamos ante una creación medieval.

 

LA HISTORIA CONOCIDA DEL MANUSCRITO. LA CARTA MARCI.

La azarosa existencia del manuscrito es conocida, en parte, gracias a que junto con el volumen adquirido por Voynich se encontró una carta escrita en latín, por Johannes Marcus Marci, que pasará a ser conocida como la Carta Marci.

También se escribieron al menos tres cartas más en relación con el manuscrito, todas ellas dirigidas a Athanasius Kircher. De estas tres últimas solo se conservan dos, pero la que aporta una mayor cantidad de información, y se considera la más valiosa, es la encontrada junto con el manuscrito. Esta carta es la que nos ofrece datos sobre el origen y posible autoría.

En esa carta, Marci señala haber heredado de un amigo íntimo el manuscrito. Igualmente señala que el volumen perteneció al emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612), que parece que lo compró por seiscientos ducados. Marci también apuntaba que su autor pudo haber sido Roger Bacon.

Por otro lado cabe destacar que las cuatro cartas, todas ellas solicitando el estudio del manuscrito, no fueron respondidas o, cuando menos, no consta que respondiera. Parece que deliberadamente Kircher no quiso involucrarse en una tarea con pocos visos de acabar de manera exitosa o, quizás, pensara que le estaban gastando una broma o tendiendo una trampa para descreditarle.

 

IDIOMA MISTERIOSO: EL VOYNICHES.

Centrémonos ahora en el texto que, del mismo modo que se bautizó al manuscrito con el nombre de la persona que lo hizo popular en el siglo XX, se estudia y analiza como si se tratara de un lenguaje desconocido al que se ha bautizado como “voyniches”.

Una de las páginas sin iluminar que permite valorar el extraño idioma en que está escrito el manuscrito

Es un texto escrito de izquierda a derecha, carece de signos de puntuación y está ejecutado con fluidez. Para cualquier experto en grafología e incluso para un ojo poco experto, la escritura no presenta signos de duda o de corrección. Los trazos son limpios, fluidos, que denotan una escritura suelta y rápida, propia de un autor cuya mano no duda en lo que está haciendo, dicho de otra forma, el autor no tiene que pensar en lo que tiene que escribir, no está copiando de otro texto.

Los estudios realizados hasta la fecha señalan las diferencias con los idiomas europeos fundamentalmente, como por ejemplo que no se encuentren palabras con más de diez letras, que algunas letras solo aparezcan al principio de palabras, otras se repitan casi en exclusiva al final y se encuentra en ocasiones la misma palabra repetida hasta tres veces.

Detalle de ilustración y texto en voynichés

Los defensores de la autenticidad del manuscrito mantienen esta opinión sobre un dato objetivo: el patrón de escritura, su estructura, es propia de un lenguaje natural al cumplir perfectamente con la ley de Zipf, y teniendo en cuenta que esta ley se formuló por el lingüista de la Universidad de Harvard George Kingsley Zipf en la década de 1940, al menos quinientos años después de la elaboración del manuscrito, se sientan las bases para defender por una buena parte de voynichólogos (otro palabro para definir a los expertos en el voynichés) que estamos ante un idioma. Obvio decir que algunos usan esta cuestión para plantear, junto a las extrañas plantas que se representan en las páginas del manuscrito, que el origen puede no ser de este mundo. Pero esa es una cuestión que ni siquiera voy a tomar como factible.

En esencia, la ley de Zipf establece que en todas las lenguas conocidas la longitud de una palabra es inversamente proporcional a la frecuencia con la que se utiliza. Viene a establecer que la palabra que más se usa en un idioma aparece el doble de veces que la segunda más usada, el triple que la tercera más usada, etc. Esta característica no se da en los lenguajes creados exprofeso o artificialmente.

Los detractores de darle condición de lengua al voynichés señalan que cumplir la ley de Zipf no es bastante, ya que se podría crear un idioma carente de sentido que cumpliera esta ley. Lo que resulta inquietante, en cualquier caso, es que siendo cierto que cumplir esta ley no convierte el voynichés en un idioma o lengua, habiendo sida formulada la ley en el siglo pasado resulta extraño que este incomprensible texto cumpla con los parámetros de cualquier otra lengua conocida.

 

INTENTOS DE DESCIFRADO.

Además de los requerimientos a Kircher por parte de Marci, sabemos que Voynich consultó con lingüistas antes de dar a conocer el manuscrito. Posteriormente, ante la falta de resultados positivos y el interés que despertó el manuscrito, a principios de los años cincuenta del siglo pasado la NSA y criptógrafos militares como William F. Friedman, responsable de desentrañar los códigos alemanes y japoneses de la II Guerra Mundial, intentaran descubrir los secretos del manuscrito sin ningún éxito.

Los expertos que han valorado el manuscrito han propuesto y descartado todo tipo de técnicas de cifrado: sustitución simple, cifrados polialfabéticos, cifrado de Vigenère, cifrado con libro de códigos, esteganografía, cifrado visual, etc. Y por supuesto, no ha faltado periódicamente quien afirma haber conseguido descifrar una página o una frase, pero sin que dichas afirmaciones terminaran por materializarse.

A principios de los años noventa del siglo pasado se puso en marcha el Proyecto E.V.M.T. (European Voynich Manuscript Transcription) liderado por Gabriel Landini y René Zandbergen, cuyo objetivo es conseguir la transcripción de las letras o glifos del manuscrito a signos latinos, creando el E.V.A. (European Voynich Alphabet), un grupo de signos que permiten transcribir su contenido a caracteres latinos. De este modo, con el E.V.A. y las páginas del manuscrito accesibles en internet cualquier persona puede intentar descifrar el manuscrito de una manera mucho más fácil.

 

CONTENIDO DEL LIBRO

Del análisis del manuscrito los expertos, y sobre la base de los dibujos e ilustraciones, sin ponerse de acuerdo sobre el verdadero propósito que se oculta en sus páginas consideran que se pueden distinguir seis secciones:

  1. El Herbario

La mayor parte de las ilustraciones reproducen extrañas plantas que no han podido ser identificadas, salvo cierto parecido en un par de las ilustraciones con el pensamiento silvestre y el helecho culantrillo.

Para algunos especialistas en botánica, las ilustraciones resultan imposibles al presentar plantas desproporcionadas, de enorme tamaño aparentemente.

Ilustraciones de plantas sin identificar

  1. Biológica

Esta parte se denomina así ya que aparecen ilustraciones de mujeres bañándose o descansando en bañeras o estanques, que a su vez se conectan entre si por una serie de canalizaciones y tuberías.

Siguiendo la tónica general del manuscrito, las imágenes son turbadoras tanto por la falta de significado como por las extrañas interpretaciones a las que puede dar lugar.

  1. Cosmológica

Esta sección del manuscrito contiene diagramas circulares, en algunos casos en páginas desplegables, en los que se representan islas y castillos, así como constelaciones.

  1. Astronómica

Las ilustraciones de esta sección son aparentes cartas astrales y, de hecho, aparecen representados signos zodiacales, aunque no aparecen Acuario y Capricornio que podrían estar en algunas de las páginas desaparecidas.

  1. Farmacéutica

Esta sección contendría una serie de ilustraciones en las que aparecen plantas representadas con raíces y hojas detalladas, en lo que parece una especie de farmacopea, eso sí, extraña y secreta.

  1. Recetas

La última sección se denomina así, ya que se trata de una serie de párrafos, sin ninguna ilustración, de entre tres y cinco renglones, que se encuentran identificados o separados mediante el dibujo de una estrella en su inicio.

Algunos consideran que podrían ser las fórmulas detalladas de la sección anterior, la farmacopea.

 

DATACIÓN Y AUTORÍA

Como mencionaba al principio de este artículo, sabemos por la datación por radiocarbono realizadas en la Universidad de Arizona por el equipo de McCrone, el mismo investigador que señaló la falsificación del Mapa de Vinlandia, y uno de los investigadores que trabajó con el equipo de expertos que tuvieron en la década de los setenta la única ocasión en que el Vaticano ha permitido analizar en profundidad la Sábana Santa, que el manuscrito fue elaborado entre 1404 y 1438.

Detalle del manuscrito. Castillo con almenas de cola de golondrina

Este margen temporal parece verse refrendado por dos aspectos reseñables contenidos en algunas de las ilustraciones de la obra. Por un lado la representación en una ilustración de un castillo con las almenas en forma de cola de golondrina, una característica arquitectónica típica del siglo XV en el norte de Italia, y más concretamente en Milán donde pueden verse en la famosa Torre del Filarete. El segundo indicio parece estar en la ropa que visten algunas de las mujeres de las ilustraciones así como sus peinados, que coincidirían con los usados en el norte de Italia en esa misma época.

Así pues, todo parece indicar que la elaboración del manuscrito Voynich tuvo lugar en algún estudio del Norte de Italia en el siglo XV. Pero a partir de aquí la identificación de la mano o manos que lo elaboraron resulta imposible. Habiendo sido estudiado el documento por multitud de expertos, no hay una idea con el suficiente fundamento para atribuir la autoría.

Entre las distintas teorías esgrimidas a lo largo de las décadas transcurridas desde su “reaparición”, se ha señalado como posibles autores a todo un elenco de “sospechosos habituales”: Roger Bacon (1214-1294), mencionado como autor en la carta de Marci, algo que resulta imposible por la datación por radiocarbono, ya que Bacon falleció más de un siglo antes. John Dee (1527 -1609), matemático, astrónomo, astrólogo, ocultista, navegante y consultor de la reina Isabel I que aparece como el más que posible vendedor del manuscrito a Rodolfo II. Simón Bakalar (1485-1551), cuyo verdadero nombre era Simón Hájek, famoso alquimista polaco y astrónomo. Jacobus Sinapius (1575-1622) cuyo nombre aparecía borrado en la primera página del manuscrito y que era un especialista en hierbas medicinales y fue médico personal de Rodolfo II. Pero todos ellos, salvo Bacon, nacieron con posterioridad a la supuesta elaboración del manuscrito.

Torre del Filarete. Detalle de sus almenas.

El investigador Nick Belling sostiene en su trabajo para un documental sobre el manuscrito, que el posible autor del mismo habría sido el arquitecto italiano Antonio Averlino (1400-1469), escultor, ingeniero y arquitecto florentino, que acabaría desplazándose a Milán para trabajar a las órdenes de la familia Sforza, que le encargaría el diseño y construcción de la conocida Torre del Filarete y del Hospedale.

La Torre del filarete fue el primer trabajo de Averlino para sus patrones, y destacan en la torre las almenas en forma de cola de golondrina. Pero según Belling hay una segunda evidencia. En la construcción de las canalizaciones del Hospedale, las tuberías de terracota que recorren la construcción, para canalizar las aguas, tienen una notable similitud con algunas de las ilustraciones del manuscrito en las que se representan cañerías o, según algunos investigadores, sistemas sanguíneos.

 

CONCLUSIONES.

El manuscrito Voynich es sin duda uno de esos grandes enigmas que permiten justificar y dar pie a todo tipo de teorías y abrir la mente hasta límites insospechados. Algo que parece fuera de lugar y de su tiempo, incluso hoy en día. Puede que eso sea el elemento central que sustenta el misterio, la dificultad para encajar de algún modo esta extraña obra.

Puede que algún día, en algún otro lugar se encuentre un documento que permita entender lo que dicen sus páginas. Una suerte de piedra de roseta voynichóloga que nos descubra en su totalidad los entresijos de este raro lenguaje.

Pero también es posible que nunca demos con la respuesta. Quizás porque no hay nada que entender y estemos ante una increíble broma, o quizás porque el enfoque que le damos al problema no sea el correcto.

¿Puede ser el manuscrito Voynich el camuflaje perfecto para un mensaje de incalculable interés o un secreto valiosísimo?, ¿muy importante en su momento y fácil de ocultar entre las páginas de un libro que sería rechazado o abandonado ante su aparente irracionalidad? Quiero decir que es posible que todo cuanto se ve en sus páginas, que no lee, es tan incomprensible que traslada nuestra atención hacia el secreto insondable que contiene, olvidando plantearnos una respuesta más prosaica.

Las páginas que faltan me llevan a plantearme si no estarán en ellas la respuesta, el verdadero misterio, la razón que justificaría que alguien dedicase semanas o meses a crear una obra extraña, incomprensible, pero con una mínima coherencia aparente. O se trata de la obra de un loco, un delirio permanente, o la necesidad de elaborar semejante documento era de una extrema importancia, por supuesto para la época en la que se atribuye su elaboración.

No olvidemos que en el siglo XV los conocimientos científicos y tecnológicos eran cuestión de estado, y divulgarlos o robarlos llevaba aparejada la condena a muerte. Y si se trataba de secretos comerciales no era necesaria la condena, los gremios o los ricos mercaderes se ocupaban de resolver sus fugas de información de maneras muy expeditivas para defender sus intereses o para conseguir aquello que poseían sus competidores. Un gran secreto comercial vendido a la competencia podía hacer que un hombre ávido de alcanzar una enorme riqueza de forma rápida pudiera traicionar a su país o a su señor por un saco de monedas de oro del tamaño adecuado. Solo había dos obstáculos a salvar, hacerse con la información y entregarla al comprador. Eso implicaría en alguna ocasión que, si el trayecto era largo, si te capturaban o registraban la información debía de estar oculta.

Por tanto mi teoría sobre el manuscrito Voynich es simple. Lo que suele mover el mundo y las relaciones sociales y políticas son el amor y el dinero. Si descartamos la locura o la mano de los socorridos antiguos astronautas solo nos queda plantearnos un móvil racional, y parece mucho trabajo elaborar un documento de más de doscientas cincuenta páginas con ilustraciones increíbles y un desconocido e inescrutable idioma para ocultar una historia de amor o un mensaje entre amantes.

Solo nos queda el móvil económico o político. Y la ingente tarea quedaría justificada por algo de gran trascendencia que debía ocultarse a toda costa, y no hay mejor forma de ocultar algo que a la vista de todos, donde se ve pero nadie es consciente de lo que está viendo en realidad. Algo de gran importancia sí explicaría semejante trabajo.

Eso sí, realizar una hipótesis sobre ese algo… quizás algún día… en otro post…