El club de los gastrónomos escritores

EL CLUB DE LOS GASTRÓNOMOS ESCRITORES

Antes de nada vaya una confesión por delante: escribo novelas de aventuras, tengo un blog sobre el tema y los misterios que las inspiran y… me encanta cocinar. No solo soy aficionado a la novela de aventuras, también lo soy a la novela policíaca tradicional. De hecho es en ese género del que he bebido, en grandes dosis, antes de centrarme en el género del misterio y la aventura para mis creaciones.

Es en la novela policíaca donde he venido encontrando una serie de escritores que abiertamente pueden calificarse de cocinillas o incluso gastrónomos de primera fila, y de ellos y sus personajes es de lo que quiero tratar en estas líneas.

Rex_Stout_1931El más destacado sin ningún género de dudas y que me abrió los ojos a esta especie de sociedad secreta literario-gastronómica es Rex Stout (1886-1975), prolífico autor estadounidense creador de un personaje singular donde los haya. Me refiero a Nero Wolfe, un detective extremadamente inteligente, con sobrepeso y un pelín de agorafobia, lo que le llevaba a investigar casos sin salir de su casa, usando como machaca a un joven colaborador, Archie Goodwin, que a la sazón era el narrador de las historias como un moderno doctor Watson.

Nero Wolfe es un angelito que pesa cerca de 150 kilos, bebedor casi compulsivo de cerveza y con un carácter que podría calificarse de muchas maneras salvo dulce. Reside en una imponente mansión en Nueva York, dedicando su tiempo ocioso a cultivar orquídeas de exposición en el invernadero de su azotea y degustar los platos que le prepara su chef personal, un cordón bleu alemán de nombre Fritz.

x4717Entre las exquisiteces que degusta Wolfe en cada una de las novelas podemos encontrar: Filete de lenguado asado con tocino y sazonado con mantequilla y finas hierbas, Calamares rellenos, Costillitas de cordero con salsa recién inventada por Fritz, Truchas de arroyo con salsa de alcaparras o Lonchas de Lubina salteada con salsa de zanahoria y cebolla.

El interés de Rex Stout por la cocina se hizo más evidente cuando en 1973 publicó The Nero Wolfe Cookbook, un libro de recetas que recopilaba las aparecidas en sus novelas.

En España, una versión más cañí y mediterranean food la encontramos de la mano del desaparecido Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), situando en la segunda mitad del siglo pasado a su detective Pepe Carvalho, un gallego astuto, cultivado y de vuelta de todo tras una juventud militando en el Partido Comunista, residente por un tiempo en la cárcel por su activismo, que le acaba llevando a trabajar una temporada en la CIA desencantado de la política. Vive y trabaja en un pequeño piso de Barcelona y tiene como ayudante a Biscuter, que cocina una serie de maravillosos platos de cocina mediterránea que el detective suele dejar sobre la mesa a medio acabar o en la sartén para atender algún caso, con la eterna pregunta a su ayudante «¿Biscuter están buenos recalentados? Sí jefe, sí. Recalentados están cojonudos». Contestaba malhumorado.

1066514402_850215_0000000000_sumario_normalPlatos como la Fideua, Lubina al hinojo, Brandada o Ternera con salsa de ostras, recorren los quince relatos de la serie Carvalho. En 1989 Montalbán publicó Las recetas de Carvalho, donde recogía muchas de las publicadas en las aventuras del detective. Además escribió y publicó algunos trabajos más sobre cocina y gastronomía.

Otro rasgo curioso de Carvalho era su costumbre de arrojar a la chimenea algún libro de su biblioteca que consideraba merecía tal desprecio.

El tercer autor que quiero reseñar nos queda muy cerca, el Italiano Andrea Camilleri (1925), creador del Comisario Montalbano, un policía siciliano que desarrolla su actividad en la imaginaria localidad de Vigata, provincia de Montelusa. Amigo de hacer las cosas a su manera y pasarse, cuando considera oportuno, las normas y a su jefe por alto, es un apasionado de la buena mesa y muy en concreto de los típicos platos sicilianos, preparados por su asistenta Adelina, como los Arancini o la Caponativa, o degustando en el pequeño local de su amigo Calogero la Fritura de salmonetes y calamares, la Pasta ´ncasciata o los Salmonetes a la Livornesa.

El comisario tiene la manía de no hablar mientras come, lo que le genera una gran frustración cada vez que le interrumpen mientras disfruta de su comida o se prepara para iniciarla. Y como no, las comidas debidamente regadas con caldos de la tierra.

zcComo dato curioso reseñar que el nombre de Montalbano es un homenaje de Camilleri a su amigo Vázquez Montalbán. Ambos personajes, Pepe Carvalho y Salvo Montalbano comparten esa afición por la buena mesa, que no deja de ser la afición de sus creadores, al igual que debía de ocurrir con Rex Stout.

Otro dato que vincula a los tres autores y sus respectivos personajes, es que los tres han sido llevados a la pequeña pantalla.

s_642_081-tpEn 1981 Willian Conrad dio vida al orondo detective. Antes de eso se hizo famoso en televisión en los setenta interpretando a Cannon y en los noventa al voluminoso fiscal de Jake y el gordo, donde por cierto se ponía morado en cada capítulo. El personaje de Archie Goodwin lo interpretó Lee Horsley.

carvalho_gallery_rCarvallo se emitió en TVE en los ochenta, interpretado por Eusebio Poncela, y El comisario Montalbano ha sido en los últimos años, desde 1999, una serie de éxito de la RAI con 9 temporadas en antena, emitida en España a través de TVE. El personaje de Montalbano lo interpreta Luca Zingaretti y el propio Camilleri supervisa la producción.

Por lo anteriormente expuesto manejo una teoría un pelín floja, lo admito, pero que encaja lo suficiente: a los escritores de misterio nos van los fogones. Y a pesar de ser una teoría flojilla me hace sentir bien, no solo sabiendo la calidad de los autores que han introducido la gastronomía en sus obras, si no consciente de que otros muchos lo han hecho igualmente, siendo los tres citados en estas líneas una muestra representativa.

untitled (9)De hecho, hay un cuarto con el que me gustaría acabar. No incluyó de manera evidente la gastronomía en sus obras, ni convirtió el placer de comer en el de sus personajes, pero merece una mención. Se trata de Alejandro Dumas, el autor de Los tres Mosqueteros y El Conde de Montecristo, quien a finales del XIX escribió su Diccionario Gastronómico, que se dice llegó a tener más de 600.000 reseñas y que se reeditó hace unos años con algunas reseñas menos, lo que hizo que resultase más manejable y ligero.

No sé, pero sospecho que a Dumas también le iba la pitanza.

¡Buen provecho! Perdón, quise decir ¡Hasta otra!